Alf layla wa-layla

No quería empezar mi blog con la primera entrada… quería hacerla con esta, pero quien me conoce sabe que esto es un riesgo, pues si algo se me tercia tengo que ir a por ello, y al fin y al cabo si algo me permite esto es la improvisación, libertad…
Comencemos ahora con las formalidades:
Alguien dijo alguna vez (prefiero no saber quien fue…) que el saber no ocupa… lugar, claro, porque tiempo ocupa bastante. Y ahora que estamos tan desahogados (espero noten mi ironía) he decidido hacer el blog. En el pasado cuatrimestre mi “pequeña locura” se me quedo pequeña (con locura incluida), y tener un blog me permite ser un complemento a mi nueva aventura, a exponer ideas, cosas que pasan por mi cabeza, pero que tienen relación con la asignatura y me gustaría expresar… y claro, otras que quizás no tengan tanto que ver. En resumen, se convierte en algo que lo hago por amor al arte, por aprender, por completar, por motivo personal…
Por tanto, no encontrareis aquí nada “obligatorio”, solo entradas hechas de propia voluntad que me gustaría compartir o al menos dejar escritas en algún lado, sean o no tenidas en cuenta.
Otro de los motivos es mi mala (que no pésima) relación con las nuevas tecnologías. Soy de las que dan golpecitos en las costillas del ordenador cuando este no hace lo que quiero (suponiendo que lo haga bien claro). Si ha entrado en la página del SAE, se dará cuenta que si tiene alguna duda o problema en hacerse un perfil del demandante o en cualquier otra cosa, no encontrará un número de teléfono, tendrá que mandarle un correo electrónico a la “página” (pensando… ¿cómo le explico yo lo que me pasa?), o preguntarle a Lucía (una asistente virtual!!!). Todo esto hace que sea impersonal, frio… el nuevo trato tecnológico. Debo confesar que soy de las personas raras que cuando llaman al 010 (o cualquier número de información) me gusta escuchar el nombre de quién me atiende para llamarle por este, sino puedo ponerle una cara, al menos un nombre, sentir ese trato personal. Este desconocimiento informático (y enemistad) me anima a hacer el blog.
Scheherazade durante mil y una noches a base de imaginación y creatividad creo historias fantásticas que le permitieron seguir con vida un día más. Quizás no sean mil y una, pueden que sean más o tal vez menos, probablemente no lo haga diariamente, pero seguro que utilizaré toda la imaginación y creatividad que pueda tener para seguir sintiéndome viva, pues sin duda alguna ese pellizco que llevamos dentro y que nos hace crecer e ir a más, nos invita a despertarnos cada día (entre otras cosas, claro está).
En definitiva… empieza el blog ya empezado.

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1 comentario:

Almudena Martínez Gimeno dijo...

Bien Sara,empiezo a echar de menos alguna entrada sobre intervención...

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