¿INTERVENCIÓN EDUCATIVA CON PSICÓPATAS? Esos inadaptados, adaptados a una sociedad…
¿Sería posible intervenir educativamente con psicópatas? Esta es la pregunta que se me vino hace semanas a la cabeza. Me resultó, no sé el porqué, una gran pregunta y además muy atractiva, ya que me di cuenta que no tenía ni idea que contestar a ella… Así pues, me puse a recabar información especialmente de Vicente Garrido, psicólogo, criminólogo y profesor de la Universidad de Valencia, escritor de “Educación Social para Delincuentes” (entre muchos otros). No sería justo comenzar mi entrada sin citar que la respuesta a esa pregunta vino gracias al conocimiento de ese hombre y a lo aprendido por mi misma en esta carrera y concretamente en la asignatura, a la cual está enfocada esta entrada.
Sin más… empiezo a responder a esta pregunta.
Partamos primero de la base y creencia que ninguna persona es buena o mala por naturaleza, es decir, todo ser humano tiene características y cualidades, que podemos clasificar como positivas y negativas (dicotomía humana). ¿Qué diferencia entonces a un psicópata? Pues que estas características y cualidades que podemos clasificar como negativas y antisociales se dan en estas personas en mayor grado y de manera simultánea. Es decir, cualquier persona en determinado momento (o en tiempo prologando) podemos no hacer uso de la empatía, no tener remordimientos, podemos ser manipuladores, egocéntricos, superficiales, mentirosos, controladores, abusivos… pero cuando todo esto se da en conjunto, y forma parte de nosotros en un alto grado podremos decir que somos unos psicópatas.
Ser psicópata no es tan raro como podemos imaginar, ya que se estima que casi un millón de personas en España lo son, y que un 2% de la población total es psicópata, es decir, que trataremos con más de un psicópata a lo largo de nuestra vida…
La psicopatía es un término que todos utilizamos, pero que se enreda con muchos otros y produce una fuerte confusión, por eso y antes de adentrarme en si es posible una intervención educativa con este colectivo, lo diferenciaré y explicaré en mi medida de lo posible… ya que resulta un poco ambiguo y es utilizado indistintamente con otros términos.
Lo primero de todo es resaltar que una persona psicópata no es un psicótico:
“Esta es la esencia de la psicopatía: el sujeto no es un psicótico, no tiene alucinaciones o delirios, no se cree Napoleón ni siente que les persigue la KGB; tampoco tiene crisis de ansiedad o conflictos psicológicos que lo hagan un sujeto neurótico; sin embargo, su mundo emocional es limitado. Él como ser una humano, es un completo autista”
“El psicópata está libre de alucinaciones y delirios que constituyen los síntomas más espectaculares de la esquizofrenia.” Vicente Garrido
Esto parece más que claro y evidente, lo difícil sería diferenciar la sociopatía de la psicopatía. Muchos autores aseguran que ambos términos son iguales y alude al mismo tipo de personas, solo que en uno se diferencia la importancia de la sociedad y la cultura en esa personalidad; siendo el termino que creen conveniente (utilizado por sociólogos especialmente), y el otro (psicopatía) es más usado por psicólogos, médicos forenses y psiquiatras que aseguran que se debe a factores biológicos. Si describiéramos a un sociópata y un psicópata coincidirían en prácticamente todas las características. ¿Son entonces lo mismo?
En los años 50 y 60 se emplean los conceptos de psicópata y sociópata indistintamente, pero actualmente se tiende a utilizar el segundo de los términos para referirse al psicópata secundario o de etiología ambiental, reservándose el primer término para los psicópatas primarios o “puros”. Sin embargo, el DSMIV (el sistema diagnóstico auspiciado por la Sociedad Americana de Psiquiatría) como ICD10 (el sistema de la Organización Mundial de la Salud) no emplean este concepto, usando el de Trastorno de la personalidad antisocial, y el de Trastorno Disocial para la psicopatía.
Aclarando términos: la sociopatía, se considere un subgrupo dentro de la psicopatía o algo diferente, se produce exclusivamente por una negativa socialización del sujeto en su entorno, que influenciado o no por él, hace que se sienta disconforme o incomodo perteneciendo a este, hecho que provoca que desarrolle esa personalidad antisocial. Por tanto, y adelantándome un poco al final, podríamos decir que sería posible y conveniente una acción educativa con este colectivo desde la educación social que le permita desarrollar esas habilidades sociales… pero, quizás esto no se pueda hacer los psicópatas (puesto que ya sabemos que no es igual que un sociópata)... Solo intento mantener un poco la intriga…
En efecto, y como ya todos habréis podido imaginar, en los psicópatas se puede apreciar diferencias en la formación y funcionamiento del cerebro, que hace que tenga una predisposición biológica a sufrir esta personalidad. La explicación médica de esta diferenciación es bastante larga y compleja (al menos para quien no sabe de medicina) además de no estar del todo aclarada; primero a que se debe y después a la explicación con detenimiento del funcionamiento del cerebro de un psicópata, por lo que resumiré todas estas anomalías a una deficiencia del cerebro emocional. ¿Quiere decir entonces que la cultura y la educación no influyen en el desarrollo de la personalidad psicópata? Ni muchísimo menos, sabemos de sobra que la cultura y la educación nos sirve a todos como medio de control de nuestros impulsos y acciones y en el caso de estas personas es igual, ya que sabemos, que no todos los psicópatas realizan actos violentos, ni todos ellos son asesino en serie, debido a que reprimen ese tipo que conductas que tienden a desarrollar por predisposición biológica. La mayoría de los psicópatas están completamente integrados en la sociedad, y cabe mencionar que además los psicópatas que cometen crímenes violentos son personas que llevan una doble vida, donde una de ellas, puede ser considerada de lo más convencional o incluso ejemplar. Por tanto, podríamos decir que se trata de una lucha entre biología y el contexto y educación, donde a veces se gana y otras se pierde…
Y ahora, que sabemos que ser psicópata no es ser psicótico, que existe diferencia con la sociopatía, que no conlleva necesariamente a ser un asesino en serie… tratare de resumir que es ser psicópata y cuáles son sus características.
Los psicópatas poseen una disfunción afectiva en la esfera interpersonal, relacionada con los rasgos de insensibilidad, falta de empatía y remordimientos, egocentrismo, mentira patológica y manipulación. Tiene “total incapacidad para comprender emocionalmente los componentes más relevantes del significado o del sentimiento implícitos en los pensamientos que él expresa o en las experiencias en las que se halla inmerso” Cleckley. La descripción clásica es de McCord y McCord (1964), que retrata al psicópata como alguien “sin amor y sin remordimientos". Tener conductas antisociales NO quiere decir ser psicópata, ya que a esto se debe sumar unas características personales concretas y unas relaciones interpersonales distinguidas, que lo diferencian. Veamos un modelo creado por Cooke y Michie (2001) que sirve para evaluar la psicotatía a traves de 3 factores, donde 1 iría destinado a la dimensión interpersonal, 2 a la dimensión afectiva, dejando la conducta antisocial e impulsiva para el factor 3.
Dentro del factor 1– dimensión interpersonal:
- Es locuaz en su discurso
- Con una presunción que revela un sentido desmesurado de la autovalía
- Es mentiroso por naturaleza, no importándole demasiado si se le hace ver que cae en contradicciones
- Estafa a los demás sin importarle mínimamente quiénes son sus víctimas (por ejemplo, su propia familia)
Con relación al factor 2 – Dimensión afectiva:
- Presenta un afecto superficial y no es capaz de profundizar en las relaciones que establece.
- Es insensible, presentando una clara despreocupación por los derechos de los demás
- No siente culpa
- No se responsabiliza por sus propias acciones
En el factor 3 – Estilo de vida:
- Es apático en relación con cualquier actividad productiva
- Impulsivo, su conducta es el resultado de la consecución inmediata de sus deseos y caprichos
- Irresponsable, capaz de comportamientos que ponen en peligro su propia vida o la de los demás
- Parasitario, vive a costa de los demás
- No tiene metas ni objetivos claros en su vida.
Además, una de las características muy común entre los psicópatas es la búsqueda de sensaciones y experiencias variadas, novedosas y complejas, teniendo una fuerte predisposición para aventurarse en situaciones que suponen un riesgo para la integridad física y para el mantenimiento de relaciones satisfactorias con los demás.
Como otros datos de interés cabe señalar que el 90% de los psicópatas convertidos en asesinos en serie son varones y que el 80% de sus víctimas son mujeres… ¿será casual? Esto podría demostrar que la personalidad psicópata y estas actitudes se desarrollan principalmente en hombres debido a que la sociedad potencia la agresividad masculina y la violencia hacia la mujer está presente, por tanto, podríamos decir que la sociedad, el contexto y la educación, influye a la hora de desarrollar y llevar a cabo actitudes violentas, insensibles y dramáticas en una persona psicópata. Es por esto, que podríamos pensar que tendría sentido llevar un trabajo de intervención educativa con personas psicópatas y obtener resultados de dicha actuación…
INTERVENCIÓN EDUCATIVA
En el caso de la sociopatía, la inserción del individuo en la sociedad de manera integrada y sin llevar a cabo conductas antisociales sería más fácil ya que estas personas no tienen una incapacidad biológica para poder ser empáticos, sensibles… Por tanto, es evidente que se podría trabajar estos aspectos con los sociópatas, mejorando sus habilidades sociales, trabajando el cumplimiento de normas legales y morales, apoyado en fomentar conductas prosociales (de la que más adelante hablaré en este blog…). Esta intervención seria a mí parecer interesante realizarla con el contexto o al menos enfocada a este, ya que no debemos olvidar que la sociopatía se debe a una negativa socialización del sujeto en el entorno. Esto parecía fácil…
Ahora viene lo realmente complicado: ¿qué hacer cuando se tiene una incapacidad emocional debido a factores biológicos? , ¿qué se debe hacer con los psicópatas? Esta pregunta es la que realizo yo y muchísimos investigadores y especialistas, ya que aún se estudian modelos o intervenciones que sea verdaderamente efectivas, existen muchas dudas, controversias , está muy poco estudiado y no hay muchos proyectos… Por tanto, es un ámbito que aún está por abarcar y ampliar.
Hasta hoy en día, parece que la psicopatía no tiene cura ni tratamiento efectivo de ningún tipo, aunque se está probando diferentes tratamientos farmacológicos que reducen las conductas inadaptadas, es decir, basado en la inhibición del sujeto. ¿Pero qué hay de las intervenciones educativas?
Todos los profesiones de este ámbito señalan que es imprescindible crear una intervención específica y adaptada a las características de una personalidad psicópata. Lösel analiza cómo tendrían que ser esos programas específicos, destacando que se debe “seguir un tratamiento intensivo; diseñar un ambiente estructurado y positivo; asegurar la integridad del programa; neutralizar las redes sociales y grupos de apoyo antisociales y enfatizar la importancia de la prevención temprana, antes de que se consolide la personalidad psicopática”.
El punto de la prevención es muy importante y significativo, ya que la mayoría de los psicópatas son diagnosticados cuando realizan conductas psicópatas y violencia, como pueden ser asesinatos o agresiones sexuales (y son descubiertos, claro está). No hay que olvidar que la apariencia es diferente a la realidad, de ahí la dificultad de descubrir a la persona psicópata. Prevenir que una persona psicópata desarrolle una personalidad psicópata, es posible, trabajando los impulsos y estar bajo una serie de normas que le parezca bien o mal al sujeto o sencillamente le dé igual y no signifiquen nada para él, debe cumplir. Parece que se habla en este sentido de represión de la personalidad psicópata, aunque podíamos cambiar este término por autocontrol y cumplimiento de las normas sociales por encima de conductas inadaptadas que sienten necesidad de hacer. Es posible, pero poco probable que puedan desarrollar habilidades sociales y cierta empatía en estos casos donde la personalidad psicópata no ha sido plenamente desarrollada o al menos llevada a cabo. Además es posible que lleguen a pensar que se sentirán “mal” si hacen algo que no deben (aunque no sea así). Podríamos imaginar entonces, que una Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos a edad temprana en los colegios podría ayudar a los psicópatas a no desarrollar conductas psicópatas y controlar dicha personalidad. Por tanto, la prevención sería una intervención complicada ya que al no ser habitual diagnosticar la psicopatía sin haber cometido delitos, esta prevención iría enfocada a actividades para toda la población escolar por ejemplo, no de manera determinada para los psicópatas y no específicamente para prevenir el desarrollo de esta personalidad, aunque claramente pudiera contribuir a ello.
Ahora viene lo realmente complicado: ¿qué hacer cuando se tiene una incapacidad emocional debido a factores biológicos? , ¿qué se debe hacer con los psicópatas? Esta pregunta es la que realizo yo y muchísimos investigadores y especialistas, ya que aún se estudian modelos o intervenciones que sea verdaderamente efectivas, existen muchas dudas, controversias , está muy poco estudiado y no hay muchos proyectos… Por tanto, es un ámbito que aún está por abarcar y ampliar.
Hasta hoy en día, parece que la psicopatía no tiene cura ni tratamiento efectivo de ningún tipo, aunque se está probando diferentes tratamientos farmacológicos que reducen las conductas inadaptadas, es decir, basado en la inhibición del sujeto. ¿Pero qué hay de las intervenciones educativas?
Todos los profesiones de este ámbito señalan que es imprescindible crear una intervención específica y adaptada a las características de una personalidad psicópata. Lösel analiza cómo tendrían que ser esos programas específicos, destacando que se debe “seguir un tratamiento intensivo; diseñar un ambiente estructurado y positivo; asegurar la integridad del programa; neutralizar las redes sociales y grupos de apoyo antisociales y enfatizar la importancia de la prevención temprana, antes de que se consolide la personalidad psicopática”.
El punto de la prevención es muy importante y significativo, ya que la mayoría de los psicópatas son diagnosticados cuando realizan conductas psicópatas y violencia, como pueden ser asesinatos o agresiones sexuales (y son descubiertos, claro está). No hay que olvidar que la apariencia es diferente a la realidad, de ahí la dificultad de descubrir a la persona psicópata. Prevenir que una persona psicópata desarrolle una personalidad psicópata, es posible, trabajando los impulsos y estar bajo una serie de normas que le parezca bien o mal al sujeto o sencillamente le dé igual y no signifiquen nada para él, debe cumplir. Parece que se habla en este sentido de represión de la personalidad psicópata, aunque podíamos cambiar este término por autocontrol y cumplimiento de las normas sociales por encima de conductas inadaptadas que sienten necesidad de hacer. Es posible, pero poco probable que puedan desarrollar habilidades sociales y cierta empatía en estos casos donde la personalidad psicópata no ha sido plenamente desarrollada o al menos llevada a cabo. Además es posible que lleguen a pensar que se sentirán “mal” si hacen algo que no deben (aunque no sea así). Podríamos imaginar entonces, que una Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos a edad temprana en los colegios podría ayudar a los psicópatas a no desarrollar conductas psicópatas y controlar dicha personalidad. Por tanto, la prevención sería una intervención complicada ya que al no ser habitual diagnosticar la psicopatía sin haber cometido delitos, esta prevención iría enfocada a actividades para toda la población escolar por ejemplo, no de manera determinada para los psicópatas y no específicamente para prevenir el desarrollo de esta personalidad, aunque claramente pudiera contribuir a ello.
Pero ¿Qué hacer con los que han sobrepasado la línea? Cuando un psicópata comprueba que tras cometer actos violentos, agresivos o sencillamente que atentan contra otras personas, no sienten absolutamente ningún tipo de remordimiento o culpabilidad no es buena idea desarrollar en él la conciencia y la empatía, ya que no sería efectivo, pues su insensibilidad ya ha sido probada. No se puede cambiar sus sentimientos, o más que eso, causarle sentimientos y que estos sean identificados por ellos, por eso, la intervención debería ser más de tipo conductista “fomentando los comportamientos no criminales mediante el uso de recompensas y castigos; aumentar la demora de la gratificación; reducir las distorsiones cognitivas que favorecen el comportamiento criminal y fomentar los inhibidores del mismo; enseñarles a controlar sus impulsos y resolver los problemas de manera prosocial; reducir su dependencia del alcohol y las drogas si la tuvieran (ya que el consumo de dichas sustancias hacen que deshiniban y lleven a cabo estas conductas psicóticas); enseñarles a imitar modelos atractivos prosociales, y reforzar el seguimiento y supervisión en la familia y en el entorno cotidiano” (Lösel, 2000, p. 257).
Está comprobado que pueden reducirse las conductas agresivas, la antisocialidad crónica y el autocontrol, pero es mucho más difícil (por ser positiva y no decir imposible) que sientan la culpa, tengan remordimientos y evitar su egocentrismo patológico.
Wong (2000) ha desarrollado un programa de tratamiento para delincuentes psicópatas violentos (que animo a quien tenga curiosidad que lo lea), donde “el objetivo fundamental ha de ser disminuir la frecuencia y gravedad de la conducta violenta, y no la modificación de las características de personalidad. Generalmente los psicópatas no son institucionalizados por su personalidad, la cual, aunque desagradable, no es ilegal, sino por su violencia La idea fundamental de este objetivo es considerar que el tratamiento puede alterar su modo de interacción con los otros, pero no cómo amar, ser empático o sentirse culpable. Así pues, de lo que se trata es de cambiar su conducta y sus pensamientos que precipitan los actos violentos, no su personalidad.”
Por tanto, y en resumidas cuentas, podemos decir que es posible una intervención educativa dirigido a personas con personalidad psicópata. La preparación como profesional para realizar este tipo de intervención como es de comprender, tiene que ser muy exhaustiva y compleja, y puntualizando esto, me gustaría que quien lea esto se planteara… ¿estaría dispuesto a hacer ese trabajo?
2 comentarios:
A veces... creo que lo hago a diario jejejeje.
Además de bromas es muy interesante el tema y complicado, alguna vez los he pensado y aunque consiguieramos modificar la conducta... cuando desapareciera el elemento de control... ¿quien nos garantizaría el mantenimiento del éxito? Creo que serían inestables de por vida porque no sabemos si algo activará la conducta psicopata otra vez... y el precio a pagar es ... Se me ocurren mil cuestiones ahora mismo y es tardísimo... hablamos ;)
jejeje si, sé que eres íntimo de Hanibal Lecter. Ahora contestando en serio:
Por ese motivo David, se dice que la psicopatía no tiene cura ni tratamiento alguno eficaz (al menos hasta ahora). Hasta hace bien poco no habia programas especificos para ellos, por tanto ya es un avance... Con esto, está demostrado que el indice de personas psicoptatas reincidentes disminuye, lo cual es bastante positivo, pero aún los resultados son algo pobre y no garantiza el éxito. Pero oye, algo es algo... Basicamente se intenta que piensen que le sale más "rentable" no cometer actos delictivos, que utilicen el autocontrol... y todo lo que exponía anteriormente. Como dije es un campo con muchos interrogantes, controversias... y con razón, xq la verdad es que es un tema complejo y delicado.
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